Ahi está. mirándome fijamente con su único ojo. Me está pidiendo que la coja, la achuche, la manosee, pero me limito a coquetear con ella.
Por fin ha llegado, ha costado pero ya está en casa. Esta noche a falta de cirios he encendido una barra de sándalo, a no sé que santo que se encarga del tiempo, para que mañana haga un dia radiante, luminoso y pueda colgarmela del cuello, sujetandola suavemente para evitar que se maree y llevarla a pasear por las calles de Barcelona, dejar que mire cosas y rincones que seguro no conoce, que los retenga y luego los pueda transmitir a los demás.
Ahi sigue mirándome fijamente con su único ojo. Me está pidiendo que la coja, la achuche, la manosee... y yo me sonrio, creo que esto puede ser el principio de una gran amistad.


